Por Guillermo René Dávila Huízar
Salvador fue, es y ha sido casi hasta últimas fechas un individuo carismático, en las múltiples, ocasiones que tuve la fortuna de salir con él, apenas si podía descuidarme un segundo-a esperar el camión el metro- cuando el ya se encontraba entablando relación con alguien y casi de inmediato intercambiaba teléfonos y direcciones, y desde luego no perdía oportunidad de presumir su rotulante y extraña formación o por lo menos de ofrecer sus servicios para cualquier situación legal o administrativa. Decididamente pareciera que Chava nació para cultivar las relaciones y fue quizás ello lo que lo decidió a tomar la carrera de Relaciones Internacionales. Desde luego las mujeres no fueron un problema para él, según su propio decir, su exquisita y clara fisonomía inglesa, así como su atractivo perfil griego, por no mencionar el rizado de su cabello rubio y la silueta perfecta de su cuerpo, de abdomen pronunciado, y que tan perfecto les venía a los cortes de casimir ingles de Robert’s y Liverpool, hacían imposible todo intento de resistencia por parte del genero débil.
A Chava lo conocí mucho antes de ingresar a la Universidad, fue en una ocasión que invitado por un hermano temerario, que por aquel entonces habitada ya la gran urbe de hierro, se decidió a deleitarnos, no sólo a mi familia y a mi, sino al pueblo entero de Colotlán con su gracia, buen gusto y donaire. Observó una conducta ordenada y decente, y desde luego acorde con eso, no intento enamorar más de ocho provincianas y tampoco permitió ser intimidado en exceso por mas de cuatro padres celosos y ofuscados, como tampoco permitió que mas de tres bufones canallescos se le treparan a las barbas y lo bautizaran con improperios tales como, manotas, muñeco o pánfilo ganso. De cualquier forma se ganó la distinción de ser contado entre un nutrido grupo de pícaros y de alternar a su altura, entre chascarrillos y bromas de mal gusto. Por lo demás consiguió satisfactoriamente que toda nuestra familia adelgazara todos esos kilos que teníamos de más, la educación que siempre nos ha caracterizado, y el riguroso celo que siempre manifestamos con nuestros invitados en su atención, provocó que en cada sentada a la mesa nuestro real comensal devorara con total parsimonia e inconsciencia la parte mas abundante y apetitosa de los guisos, que en su prodigioso organismo fueron mínimamente aprovechados.
Pero eso no es realmente lo importante, lo que deseo relatarles es mas bien la extraña y cachonda aventura que algún día sufrió Salvador en manos de Gloria, compañera nuestra en la facultad y que formaba parte del grupo de las Flans. Eso ocurrió casi recién iniciado nuestro ingreso a la facultad, y el reingreso de Chava quien ya había estado por algún tiempo en ella. Eran aquellos tiempos tontos en que las ilusiones y a veces la buena voluntad rige nuestros actos y que a nuestros ojos, se avecinan a la heroicidad o por lo menos a la justicia social y a la democracia. En aquellos tiempos que hacía muy poco de haber pasado el gran terremoto de septiembre y aquel otro gran terremoto político de las elecciones de Chihuahua que sacudió al país, al partido y fundamentalmente a la facultad a la que acabábamos de ingresar. Todos nosotros los politólogos estábamos, no sólo espantados, sino también ofendidos por que la derecha sitiaba el poder y por primera vez alcanzaban una gubernatura, en tanto que nosotros los tipos duros de la izquierda, seguíamos dormidos en nuestros laureles. De cualquier forma aquellas elecciones en Chihuahua nos dejaron a mi y a los superamigos, es decir un grupo de estudiantes de provincia, que encontrábamos las primeras afinidades en un mundo extraño de chilangos y profesores obnubilados y farsantes, tres excelentes lecciones que normarían nuestra vida futura: 1) Que cada vez que se organizaran investigaciones con gastos pagados por parte de la Universidad o cualesquier institución, deberíamos ser los primeros en la lista, sin resquemor alguno o sorpresas desagradables como tener que trabajar, puesto que la información recibida era harto concluyente al respecto, tales viajes eran principalmente socialización, divertimiento, y parranda mas que otra cosa. Desafortunadamente no pudimos jamás poner en práctica tales conocimientos, puesto que esa expedición fue la primera y la última que nuestros ojos pudieron contemplar en lo que permanecimos en dicha institución. 2) Que era menester hacer una campaña firme y decidida para ligarnos a las flans, quieren eran un grupo de cuatro chicas, muy influenciadas por el estilo tan en boga de ropa y peinados, y que ellas efectivamente si habían acudido a la investigación en Chihuahua y que según el decir de el grillito y el marx, que eran dos soberanos zoquetes, eran muy jaladoras. Con el transcurso del tiempo nos dimos cuenta que el concepto de “jaladoras” que ellos habían expresado y nosotros interpretado de una forma muy especifica, no tenía nada que ver con lo que ellos habían querido decir. Y que al final de cuentas la única relación que habían sostenido con ellas era la de compañeros a secas. Y que la relación que el marx y el grillo habían llevado con las flans durante el proceso electoral de Chihuahua no había sido sino el de camaradas, y que todo lo demás que ellos hubieran querido que sucediera, sólo ocurrió en sus sueños ardorosos de camas vacías. El grillo y marx dedicaron el resto de la carrera a hacerse notables por su rutinaria estupidez, y por el mal gusto al vestirse del primero y por la falaz interpretación que de Javier Solís hacía el segundo. El grillo pasó la mayor parte de la facultad vestido con tachones dunlop de color amarillo y enamorado de la mitad de las chavas guapas de la facultad, y sin conseguir que ninguna lo tomara en cuenta. Poco antes de desertar definitivamente de la facultad, su caudal de riquezas lo constituían varios miles de fotografías que había conseguido obtener de las niñas sosas que atiborraban la facultad, exhibiéndose en las escalinatas y explanadas de la misma. En tanto que el marx, llenó su permanencia en la facultad destrozando la imagen de Javier Solís y recordando con nostalgia la expedición a Chihuahua, por ser la primera vez que había salido del D.F. y que se convirtió en el tema recurrente de sus conversaciones por el resto de su vida ¿Oye marx cuéntanos de Chihuahua y de las flans? Esa fue la fórmula que durante cuatro años utilizamos en nuestra relación con él. 3) La tercer lección que esta experiencia nos dejó no pudo ser aquilatada sino con el tiempo, y ella se resumió en el hecho, de que no deberíamos volver a hacer caso de turulatos tales como el grillo y el marx.
Para las flans esa vuelta sólo significó un poco de popularidad entre nuestro grupo de jóvenes apuestos y divertidos, pero tímidos. Popularidad que se fue amortiguando con el paso de los meses y el conocimiento de que no eran las chicas extrovertidas y fáciles que nos habíamos imaginado, y que si bien eran un poco liberales no dejaban de ser tres buenas chicas burguesas, aplicadas y responsables que venían a estudiar comunicaciones. En un inicio las flans sólo fueron tres chicas, pero mas adelante se les agregó una cuarta componente, que ni reunía las características del grupo, ni había estado en Chihuahua, pero que por extensión se le incluyo en el mote del grupo. Ella era Norma o Gloria según pintaba el día, que se distinguía de entre las otras por ser poco agraciada, más bien tirando a horrible, por ser la mas remilgosa y fea que yo hubiese visto y por sentirse muy especial y no fea. Ella se consideraba hija de familia, de no pocos recursos. Ella era fanática de la ropa deportiva, de tal grado que su permanencia en la facultad estuvo marcada por el uso de tenis, pants y un jersey gris descolorido y muy ligero que dejaba entrever sus pobrezas, su escasez de sostén y un pecho caído de pellejos muy flexibles. Los ojos mas bien feos y siempre detrás de cristales muy gruesos, el cutis muy sucio y el pelo descuidado. De cabús podemos decir que estaba un tanto regular y podríamos agregar que era muy, pero muy tonta. De las cuatro indudablemente que la peor y todavía agradezco su indiferencia. Pero Chava no puede decir los mismo, aunque dado su cinismo no creo que hoy lo lamente, o le traiga malos recuerdos. Chava de hecho nunca fue parte de nuestro grupo, y sólo si un espectador ocasional de nuestra inadaptabilidad al mundo de los chilangos. Chava más bien vivió dentro del grupo que no se apartaba de las escalinatas y explanadas, como tampoco de la moda y la presunción. De ese grupo tan fino de parranderos, holgazanes y play boys que utilizaban la facultad como centro de reunión y de organización de fiestas y vacaciones a playas y balnearios, que aprovechaban toda la infraestructura puesta a su alcance por estúpidos con padre rico, y que deseaban confraternizar como la casta divina, de la gente bonita y amena. En común con ellos, únicamente que tampoco terminamos la escuela. Sin embargo fue con nosotros que Chava conoció a Gloria con motivo de la celebración de algún fin de curso o el inicio de otro, con el sello característico de muchas cumbias y salsas, de gritos, un poco de alcohol contrabandeado de la tienda de la Universidad y mucha alegría. Y ella de inmediato se quedo prendada de él, y él un poco aturdido por algunos tragos de licor rasposo, no midió las consecuencias del flechazo y el descarado coqueteo por parte de ella no se hizo esperar. Todos nosotros nos quedamos sorprendidos de que Chava hubiese condescendido con ella y mas cuanto que entre nosotros se encontraba la abundante y voluptuosa Estela, que estaba muy bien dotada por todos los puntos cardinales, y que a decir de alguien muy, pero muy sincero, estaba muy buena. Pero como quiera que fuese la noche transcurrió muy apacible con chascarrillos y uno que otro bailecito, hasta el momento en que Gloria decidió marcharse y casi se llevo a rastras al pobre de Chava. Chava accedió con no poco sentimiento de explotación en el rostro, pero al final se repuso y un brillo de descaro volvió a iluminar su rostro. Nosotros nos olvidamos de ellos y dejamos que el ritmo pegajoso de el ambiente nos envolviera hasta el momento en que se hizo correcto la retirada.
La siguiente ocasión en que topamos a Chava algunas semanas después, este nos contó al Orizaba y a mi el final de la noche. Habían dejado el sendero al final de la explanada, ya camino del metro y al ir bajando en la oscuridad, se decidió a tirarse a fondo (haciendo de tripas corazón) y comenzó a semblantear el asunto con la dama, en tanto que la distraía y la sacaba de la vereda. Primero la convenció de la belleza de la noche y de la necesidad de admirar por un rato las estrellas (Era una noche cerrada y el cielo se encapotaba presagiando tormenta, en tanto que el aire ya frío era propio de la época de invierno) y acto seguido le pidió un beso, que ella un tanto renuente de inmediato se lo concedió. Ambos vestidos muy pobremente de inmediato sintieron el rigor de la noche, y de forma natural buscaron el calor del cuerpo vecino. Chava de inmediato busco un sitio mas protector y no tan descubierto, y la ayuda a descender por una cañada, una fractura del terreno de muy difícil acceso (Ella era la primera vez que usaba tacones y al bajar por entre las piedras rompió uno de los tacones y se lastimó el tobillo) y donde difícilmente se podía estar parados y con aún menos área para sentarse o acostarse. Y comenzó a platicarle tonterías en tanto que sus brazos la rodeaban y acosaban sin descanso reconociendo la pobreza de la anatomía de Gloria, él quizo llegar rápidamente al fondo del asunto y resolver el problema de un solo tajo, para poder retirarse lo mas pronto a su sacrosanto hogar, hasta que ella violentamente se separo de él, con algunas lágrimas en los ojos y no pocos reproches en la boca, allí quedo de manifiesto que era virgen y que no pensaba rendirle su virtud por nada del mundo, Chava retrocedió un poco para regresar a la carga con mayor entereza y pasión arguyendo que el también era aún virgen, pero que no podía resistirse a sus encantos, para después agregar que la amaba y atraerla aún mas cerca de su pecho, para enseguida continuar un rosario de besos y caricias por todo el cuerpo de ella, Chava no dejaba de sentir en ratos un poco de asco y en ratos otro poco de repulsión, en tanto que sus manos no se daban abasto para hacer una objetiva semblanza de la cruel pobreza de la realidad, pero contrapesaba las pobrezas con alguna otra parte mas prometedora de la anatomía femenina y que ella esgrimía como uno de los pocos puntos favorables en ese desigual intercambio de bienes. Chava, tras algunos minutos de escudriñar celosamente la configuración femenina rindió un veredicto, en el que se asumía como la parte en desventaja en la relación, pero heroicamente y haciendo un exagerado alarde de su gentilicia cuna y buena disposición al servicio de las armas se determinó a servir hasta lo último aun en menoscabo de honra y vergüenza. En algún momento escucho nuestras voces y risotadas muy al cubierto de la noche, y detuvieron sus maniobras por algunos momentos en tanto que toda nuestra caravana pasaba y nos perdíamos en la avenida que desemboca al metro. Contuvieron sus respiraciones agitadas y una vez que estuvieron nuevamente a solas reanudaron su contienda, pero su actitud había cambiado sensiblemente, al fin se había determinado ella a llegar hasta lo último con ese adonis casi perfecto y permitió que Chava apostado incómodamente con el culo sobre una saliente filosa le desprendiera a rudos estirones la falda y la blusa de botones, y ella sintiendo aún más el escozor del viento que rabioso fustigaba sus carnes desnudas y la envolvía en una densa capa de polvo y arena fina que terminó por cubrir su piel y su ropa. Finalmente entre el polvo y el frió se dejó seducir por él en un coito rápido e incomodo. Chava comentó entre risas y sinceramente compungido, que ese polvo lo había realizado nomás por no quedar mal, que había tragado mas polvo que en toda su vida, que había quedado todo acalambrado y lleno de rasguños y cortadas, que traía el culo lleno de escoriaciones y rosado y que si esto hubiera sido poco, le había dado una gripa como nunca en su vida. Que la Gloria además de fea, virgen y pazguata se cargaba un olor espantoso a brillantina y talco menen. Pero que a final de cuentas lo que importaba era que había cumplido como todo un caballero. A pesar del rigor excesivo de la prueba.
Para la Gloria la experiencia no fue con mucho mas agradable y menos traumática, ella posteriormente me platicó a su manera lo sucedió, y donde Salvador la había asediado ferozmente y que todo se reducía a un ligero intercambio de besos, gracias a su virtud y recato, porque Salvador en forma muy grosera la había tratado de seducir y forzarla a hacer el amor, dejando aun lado todos los miramientos y caballerosidades con que antes la había distinguido y que al no conseguir sus propósitos la había abandonado en medio de la cañada semidesnuda y con la ropa llena de tierra y rasgada. Según sus palabras eso jamás se lo podía perdonar y aún menos el hecho de haberla dejado sola en sitio tan abrupto. En ese clinch la Norma no sólo perdió la virginidad, sino también su ropa y los lentes y un poco de su propia estima. Tiempo después cuando el tiempo ya había sanado los resquemores, Chava se divertía atormentándola con proposiciones indecorosas que no estaba dispuesto a cumplir, y que ella turbada pero ganosa, declinaba. Mas por falsa modestia ante nosotros sus amigos, que por verdadera convicción de castidad.